Se agolpa en margaritas para tronar entre un complejo diseño de pétalos que sin tocarse se van acallando despacio. Cuando le quitas el sueño a ratos se vuelve tangible para albergar un colibrí en su seno. Palidece cuando se entrega al espejismo. Escasea entre mis manos, como cuando cristo intento tomar harina con sus manos luego de bajarse de la cruz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario